¿SIRVEN PARA ALGO LOS TEST DE INTOLERANCIA ALIMENTARIA?

   ¿Sufres frecuentes dolores de cabeza? ¿Padeces acidez de estómago? ¿Tienes problemas en la piel? ¿Quieres adelgazar y con las dietas clásicas no lo consigues?

   Es muy habitual, hoy en día, que con la mala alimentación actual y el ritmo de vida trepidante que llevamos sean las causas de que cada vez haya más las personas que sufren problemas gastrointestinales.

   Esto es de sobra conocido y se ha convertido en un filón para centros estéticos y de nutrición que mediante análisis de sangre, como es el famoso y controvertido test Alcat, estudios de ADN o el llamado método Voll pretenden localizar el origen del problema de nuestros dolores de cabeza, nuestras digestiones pesadas o darnos la fórmula milagrosa para bajar de peso sin hacer régimen. En definitiva, los alimentos a los que somos intolerantes.

   El método Voll es la más barata del mercado y la que genera más confusión en la gente que se la hace. Porque es una máquina, que combina la radiofrecuencia con la acupuntura, y que por un módico precio que ronda los 60 € la que determina cuáles son esos productos que nuestro organismo no asimila bien. No hay ni punción ni extracción sanguínea. Al finalizar el paciente recibe una colección de hojas donde puede ver, alimento a alimento, qué grado de intolerancia padece.

   Curiosamente, al 95% de todas las personas que lo realizan le salen los mismos resultados y sus listas de alimentos intolerados se parecen “extrañamente” demasiado.Todos son intolerantes a la lactosa, gluten, patatas, plátano, etc... Además, los centros dónde ofrecen este tipo de método tienen una gran gama de productos alimenticios alternativos que, por supuesto, te recomiendan consumir para mejorar de inmediato.

   Esto se ha convertido en un filón ya que SOLO EXISTE UNA INTOLERANCIA DIAGNOSTICABLE

    La doctora Belén de la Hoz, coordinadora del Comité de Alergia a Alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), es clara: "La única intolerancia conocida y con verdadero diagnóstico es la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche)". "La prueba es un test de aliento (que dura toda una mañana) que sirve para comprobar si el organismo es capaz de romper ese azúcar", y se realiza en la unidad de digestivo de los hospitales.

   También en centros sanitarios se lleva a cabo la prueba que determina si una persona sufre la enfermedad celíaca, que podría considerarse la otra intolerancia diagnosticable. La enfermedad celíaca ("intolerancia" al gluten) se detecta a partir de un estudio endoscópico y una biopsia para confirmar los resultados, previo análisis de sangre.

   Así que sólo dos intolerancias son diagnosticables mientras los anuncios de los test hablan de hasta 600 alimentos analizables.

   El resto de alimentos que producen síntomas tipo dolores de cabeza o eczemas se conocen como productos desencadenantes y que existen listas de alimentos más propensos a ello pero no se detectan con análisis de sangre y mucho menos con electroacupuntura.

   En cuanto al test Alcat, que se publicita como "el único test de intolerancia alimentaria que está aprobado por la Agencia americana de Alimentos y Medicamentos (FDA)" y cuyo diagnóstico ayudaría a tratar "casos de sobrepeso, alteraciones gastrointestinales, dermatológicas, migrañas, etc".

   Esta prueba que ronda precios entre los 200 y 450 € estudia el comportamiento de nuestras células sanguíneas frente a los 100 alimentos y 20 aditivos  más habituales en nuestra alimentación. La SEIAC rechaza abiertamente sus resultados: "Esa relación de causalidad es puramente hipotética y carece de base científica".

   ¿Y CÓMO SISTEMA DE ADELGAZAMIENTO?

   Hay empresas que utilizan los test de intolerancia alimentaria para elaborar dietas.

   Acabar con los kilos de más sin hacer dieta es otro de los reclamos utilizados por las empresas que promueven este tipo de test. En los últimos años ha habido un boom de estos análisis pero sus resultados no sirven de nada para perder peso. “Es una forma de malgastar el dinero”.

   Además esto puede ser perjudicial para la salud ya que las dietas que aconsejan pueden ser demasiado restrictivas sobre todo en los niños en etapas de crecimiento.

   Lo que tenemos que tener claro es que no hay ninguna evidencia científica que avalen estos test.

   Pongamos un ejemplo de cómo este tipo de test no valen para perder peso:

          - 1 g de grasa aporta 9 Kcal

          - 1 g de alcohol aporta  7 Kcal

          -1 g de carbohidratos aporta 4 Kcal

          - 1 g de proteína aporta 4 Kcal

   Cuando tomas una patata, un plátano, pan o un trozo de carne, este alimento no llega a la sangre como tal, sino que previamente se decompone en glucosa, aminoácidos, grasas, vitaminas, etc. y nuestro organismo no sabe si esa glucosa viene del pan, de la patata o de la fruta, o si ese aminoácido es de la carne, del pescado o de la leche.

   Con lo cual ese alimento tendrá las colorías resultantes de la suma de los gramos de cada componente, sin más. No por ser de patata sus carbohidratos van a tener más Kcal.

   Los análisis de sangre no sirven ni tampoco las pruebas de ADN. "Sí que es verdad que éstas dan información sobre tu predisposición genética a ser más o menos obeso, a tener más probabilidad a desarrollar una diabetes... pero no te va a decir si te siente mal la verdura o si un alimento te va a engordar más o menos"

   El doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo de Obesidad de la SEEN añade: "Los test que intentan buscar una intolerancia y tratan de aplicarla para peder peso son una falacia". "Ojalá hubiese un análisis o prueba que permita hacer perder peso a la gente con la mínima dificultad o la máxima eficiacia".

   EN RESUMEN

   El Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas revisó esta cuestión en 2010 Y subrayó algunos aspectos muy serios. Entre ellos, que los llamados "test de sensibilidad alimentaria":

  •      - No han sido validados mediante métodos científicos rigurosos.
  •      - No han mostrado ser fiables ni reproducibles, pues varían en el mismo paciente cada vez que lo realiza, además de no correlacionarse con los síntomas del paciente.
  •      - Se promueven para el diagnóstico y tratamiento de patologías en las que no se ha demostrado la participación del sistema inmunitario.
  •      - Pueden dar lugar a resultados confusos y a la instauración de tratamientos dietéticos ineficaces y, en determinadas ocasiones, potencialmente perjudiciales.
  •      - Pueden retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado tanto en la obesidad, como en la (verdadera) intolerancia alimentaria.
  •      - Son costosos.
  •      - Están desaconsejados por las sociedades de alergología e inmunología clínica de referencia.

 

 Sandra Varela

Licenciada en Biología y Técnico Superior en Dietética y Nutrición.

Telf: 981 84 98 89

   Fuentes para realizar este artículo:

          - Revista Eroski Consumer, 22 de Julio de 2014, " ¿Se puede hacer el test de intolerancia con la Seguridad Social?".

          - El Huffington Post, 17 de Junio de 2016, "¿Sirven de algo los test de intolerancia alimentaria?"

          - Isalud & Juan Madrid, 15 de Mayo de 2014, "Test de intolerancia alimentaria para tratar la obesidad: Un fraude".

 

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